La vida es carnaval (poesía)

¡Oh grotescos bufones, peleles horrendos,
tapujos que enseñan al prójimo su vieja catadura!
Por doquier diablos y diablesas,
fetiches y espantajos,
entregan su honor a la carne,
y a la estupidez su juicio.

Máscaras que se hacen hombres,
hombres que se hacen máscaras,
y en el gobierno del jolgorio,
no se ríen ya de sus caretas
¡mas se ríen de sí mismos!

Ignoran que la vida es un tapujo,
y arrogantes en su mascarada,
padecen de tan mal embrujo
que se creen dos veces disfrazados,
cuando por primera vez son ellos.

Son ellos todo el año, embozados,
mas creyéndose amigables y cuerdos,
relegan la negrura de sus cuerpos,
viviendo una vida enmascarada;
siempre se mofan y engañan,
jamás pronuncian nada en serio,
y en llegando estas mismas fechas,
ya no pueden contener la risa.

Se desploman los muy bellacos,
se embriagan de la carcajada bufa,
pues la comedia es tan funesta,
que aun a sabiendas de que sea comedia,
la desazón es demasiado grande.

Es menester para esos embozos,
pecar y reír en el vetusto carnaval,
pues a la postre por su larga risa
sus burlones ropajes caerán
y sólo polvo se hallará entre ellos.

No reparan esos zascandiles,
que la vida toda es carnaval,
pues a más eufemismos hay,
más demonios aparecen.
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