¿Qué queda? (poesía)

¿Qué queda? ¿Con qué me puedes tentar?
Si todo es palabra, y con ella nada hay.
Si todo es sonrisa, tras la cuál agudiza
el temor, maleable pena, o llanto cruel.
Si todo es tristeza, olvido sin sentido.
Si esta vida llenada a cantos de noche
se desnuda y bajo la ropa sólo hay muerte.

¿Qué queda? ¿Con quién quieres verme?
Si cada mísero alardea de su miseria.
Si cada visitante se mofa de tu risa,
y el amigo desaparece mirando su espejo.
Si tu maestro se hunde en un lodazal,
al contemplar que nadie quiere aclamarle.
Si el viajero sufre, y el caballero huye.

¿Qué queda? ¿Dónde dices que vaya?
Si mi casa la destruyen, al refugiarse un pobre.
Si en la ciudad hay tinieblas a la sombra,
rige el desorden y la ayuna con el sol.
Si el mar se enfurece al ver llorar al viento.
Si el páramo hiere, no hay isla aquí,
y el desierto vuela sobre las llamas de París.

¿Qué queda? ¿Cuánto he de esperar así?
Si el amanecer es agonía al sonar un reloj.
Si al día lo sigue una hora de sueño frágil,
que soñar no deja, si una no es soñadora.
Si el atardecer me mira, me advierte, me llama,
no puedo verlo tras del muro, si no yo sola.
Si tu tiempo se eterniza, y el mío expira ahora.

¿Qué queda? Si sólo quiero morir silente,
a la sombra de un viejo libro de poesía,
con otras manos que acaricien sus hojas,
y un horizonte infinito, como infinitas sean
las olas que viajen en cada rima de noche.
¿Qué queda si todo ha caducado en vida?
Quedamos heridos por esa vida de rosa.

Quedamos vacíos de bella nocturnidad,
quedamos dos sonámbulos de brisa azul,
quedamos extraviados de la luz, sin reloj,
sin canción, sin lindo pajarillo ni estrella fugaz.
Quedamos en el olvido de un ayer y un hoy
como perdidos en el mar del lento adiós.
¿Qué queda? Quedamos solos tú y yo.
Siguiente
« Anterior