El amanecer desnudo

"Ahora sé
Cuándo será la última mañana,
Cuándo la luz
Dejará de ahuyentar el amor y la noche,
Cuándo la somnolencia será eterna,
Únicamente un sueño inagotable.
Un celestial cansancio
Que nunca me abandonará de nuevo."

(Novalis, Los himnos a la noche)


I

...
Mediados
Puntos suspensivos,
Comas donde no tocan,
Arrobas himpladas de vacío,
Vacío que mueve la pantalla,
De un televisor en hora punta,
De un telediario con luces,
Fuegos, bombas, odios,
Y la cotidianidad,
Nos amenaza,
De nuevo
...


II

Fuga.
Fuguémonos. Dime, ¿es tuya la idea?
No, qué demonios. ¿De quién iba a ser?
Sólo sé que quiero fugarme, y quiero
rozar con mis dedos los tuyos, y Volar.
Y volar.
Y fugar.
Y jugar contigo.
Déjame huir a tu cariz sombrío bajo el sol.
Que es el mío.
Déjame escapar de esta herrumbre fría y llana.
Que no reconozco.
Que no siento.
Sujetar con tus dedos los míos, cruzar las manos.
Y soplarle al Viento de rostro lívido y vano.
Déjame fugar. ¿Me dejarás?
Fuguémonos juntos, donde juntos no estuvimos.
Porque nunca estuvimos juntos.
Ni aquí ni donde gobierna la fina arena.
¿Me has visto el rostro alguna mañana?
¿Te he acariciado las pestañas alguna tarde?
No, qué digo. No sé quién eres,
Te extraño porque no te conozco.
No sé cómo eres ni cuál es tu nombre.
No sé dónde vas.
¿Acaso lo sé? Dímelo. Venga, dímelo.
Nunca me susurraste tus palabras.
Mas, sólo por esta vez, sólo por hoy,
Dime, Amor,
dime dónde voy a por vos.
Dónde buscar.
Dónde fugar.
Fuguémonos ya.


III

Fumabas. Y no te veía.
Eras humo. Desapareciste.
Y te vi.

Y tras el humo, despareces,
miras al espejo,
no te ves.
No ves.
Nadie.
Nada.


IV

Rombos blancos. Rombos.
Rombos negros. ¿Rombos?
Rombos blancos y negros.
Rombos blancos o negros.
Rombos somos.
¿Rombos seremos?
Seremos rombos serenos.
Cruzando el amanecer.
¿Cuántos rombos?
¿Dos, tres, cuatro?
Dos rombos quietos.
Tú blanco, yo negro.
Rombos blanco y negro.
Rombos somos,
Rombos seremos.
Siendo rombos expiraremos.


V

Deja ya de perseguir tu sombra aturdida
que lamenta abrazar un suelo,
húmedo.
Olvida el incesante pestañeo de tus ideas
que crueles, no se conmiseran de tus heridas,
abiertas.
Corre de las astutas caricias de sus manos,
ella sonríe, su lánguida piel y gesto frío
se pierden con tu sonrisa y huyen.
No te acerques a la ventana,
no te despiertes con la luz del día.
Escóndete tras los párpados, solo tú,
y no te despiertes.
No te despiertes.
Soñar es volar. Y tu vida a la luz atada está.


VI

Si tan sólo un segundo durmiese,
si tan sólo el tiempo se quedase mudo,
el vértigo masticaría tu sombra,
el viento aplazaría tu risa; y el mar,
el mar brotaría de tus ojos tristes.


VII

Somos tiempo, somos relojes, nada más.
Somos viento que llega, corre y se va.
¿Qué más?
Somos agua, sin río y sin mar.
Somos piedras trastocadas y perdidas.
Incienso a ratos, nubes y platos rotos.
Somos recuerdos de un solo hogar.
¿Qué más?
Cuerdos mudos ciegos raros
Somos vagas sombras pintadas en un muro.
Calcetines usados y acurrucados en la moqueta.
Somos cuerpos blancos desnudos sin sed.
¿Qué más?
Somos almas viejas en un mundo nuevo.
Somos mundos deshilados sobre
los escombros del día.
Somos huida en el hilván de un pantalón.
Somos cucharas aparcadas, tenedores oxidados
en medio de la sopa.
¿Qué más?
Somos noches vanas, agujeros,
trucos, fiebres, desmanes, somos silbidos.
Somos cubos de arena bebiendo olas,
y pérfidas olas cubriendo nuestros castillos.
¿Qué más? ¿Qué quieres que diga?
Somos silencios sostenidos sobre el compás.
Aspirados, carcomidos, deshinchados, podridos.
Somos ruido, masas, alfileres parlantes.
¿Qué somos?
Pies alzados y brazos inmóviles,
Sin voz sin voto, sin más que un claxon roto.
Olvidados intermitentes sin rueda ni ejes.
Somos manos tristes con un pañuelo blanco.
Somos un pañuelo blanco que llora y ríe.
¿Qué somos?
Somos, pues, todo lo que Nadie dice ser.
Eso que nadie es, eso somos al amanecer.
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