César Vidal y Jiménez Losantos, dos periodistas incómodos

A riesgo de parecer perverso y tendencioso, quiero referirme aquí a dos amigos del periodismo incisivo que hace poco visitaron mi ciudad. Seguramente conocerán sus nombres, tan ajados, tan cacareados por la prensa izquierdista y casi siempre en un tono más cercano a la injuria que a la sátira elegante. Pertenecen a la llamada radio de los curas, desde la que han estado martillando al gobierno día sí y otro también, con una especial mordacidad que remueve los estómagos de ciertos oyentes efímeros, tanto que muchas cenas deben de haber ido a parar al retrete poco después de apagar la radio. Pero al margen de los problemas gástricos de algunos individuos, estos dos gigantes del periodismo radiofónico, don César Vidal y don Federico Jiménez Losantos, llevan largo tiempo desempeñando una labor que podrá parecer violenta, a lo sumo, peligrosa, pero cierto es que los tiempos que corren exigen el sarcasmo verbal más que las tiesuras del lenguaje políticamente correcto. Al parecer nadie sabe nada, todos pueden tener razón, y quien manifiesta unas directrices agudas y remarcadas, abogan a la libertad de expresión con el peligro de propalar supuestos despropósitos que los mismos socialistas se empeñan en sofocar. Con esta tenacidad, esa incipiente certidumbre en sus profecías apocalípticas, estos dos injuriados locutores revelan al individuo la cara de un idioma hasta el momento desconocido.

La verdad os hará libres, reza la máxima bíblica, una expresión probablemente extraída de su contexto y aplicada al mundillo político, donde hombres que no quieren mirar a la verdad, pues acaso ésta les sea molesta, perviven esclavos de su propia entelequia. Dice también el evangelio que los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas, y que de revelarse desnudos, tal cual son, con todas sus vergüenzas, pondrían de manifiesto un grupo fantoches horripilantes, esperpentos valleinclanescos, el acabóse de una sociedad que bajo los tapujos del posmodernismo sufre continuas mudanzas en su verdadero rostro, como en El retrato de Dorian Gray. El programa de La Linterna, al parecer con un nombre ideado ex profeso, manifiesta ese efecto iluminador, esas intenciones apologéticas de la luz y las excelencias que ella conlleva a quienes la prefieren a las tinieblas. No se trata ya aquí de propensiones sectarias, a las que todos los hombres, de una manera u de otra, son igualmente aptos, sino de describir por todo lo alto lo que se cree que es cierto. Un principio democrático, y que se tiende a olvidar dado el imperante relativismo nihilista. No por ser más o menos imparcial en la forma de decir las cosas han de ser éstas más ciertas, pues es conocido de todos, desde el idealismo trascendental kantiano, que es imposible describir un objeto sin adulterarlo mediante nuestro subjetivismo. Y el subjetivismo, por lo visto, es cosa que afecta a todos en un momento dado, pero no invalida la verdad, ni la destruye. Mucho más lejos están de ésta unos ojos que ven lo que quieren ver y que a todo el que dice la verdad, por haberla definido y presentado ante sus ojos con el don de la palabra, lo acusan de tendencioso y subjetivo. Si esto fuera así, la prensa española no manipularía noticias ni extendería lagunas de imparcialidad donde prevalece un poder despótico que subliminalmente nos instruye en el pensamiento único. Los que no escogen entre verdad y mentira, según la mentalidad de los tiempos, esos son periodistas imparciales y justos. Claro, hombre. Y quien escoge la verdad, cuando predomina la mentira, es un tendencioso, un fanático, un sectario de la verdad, esa verdad molesta y dogmática que siempre existe, aunque no nos gusta porque nos recuerda que existe la justicia.

Qué ideal sería un mundo para algunos donde siempre hubiera que creer la versión oficial cuando ésta son todo rendibúes, portentos y bendiciones. Pero qué nefasta, qué incómoda la realidad, los políticos mienten, injurian, despotrican, malversan y engañan para convertir sus utopías impracticables en regímenes reales. En tiempos previos a la caída de Jerusalén en manos del rey Nabucodonosor también se acusaba a Jeremías de alarmista y profeta de la desgracia, pero había otros muchos falsos profetas que adulaban al pueblo con mil demagogias. No ha de tomarse como regla incuestionable que los que anuncian el desbarajuste de la nación estén equivocados, sólo porque sea trágico, parezca inverosímil o no se ajuste a nuestros esquemas universales. He ahí el maltrato a la verdad indeseada, la mixtura de verdad y mentira, justicia e injusticia como medios legítimos de hacer política, el pensamiento posmoderno-socialista, que con su parafernalia discursiva y sus tentáculos de la comunicación, acometen contra los que toman partido por la verdad antes que por el ensueño rosáceo, la increíble alucinación de quienes manejan el poder abogando por la hipocresía, a parte de la insolencia, como pauta irrefutable para construir castillos en el aire al tiempo que se amparan en cimientos democráticos.
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4 comentarios

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NUMINA
admin
23:00 ×

Hola. Me alegra de veras que te resultase interesante mi aportación sobre “El fenómeno Da Vinci” Si se me permite intentaré no solo leer los artículos sino comentar alguno desde mi punto de vista siempre que el tiempo me lo permita. En esta ocasión considero de lo más certera tu opinión sobre a Federico y César Vidal y el “pensamiento único” Sin duda los dos primeros son los personajes que más siembran el pánico entre la progresía española, muy dada a alterarse cuando le llevan la contraria o cuando alguien intenta explicar los casos de corrupción que tradicionalmente (y curiosamente) siempre han estado y estarán ligados al socialismo. Sin duda Federico y César Vidal son dos personas muy preparadas, cada uno en su estilo, uno más incisivo que el otro, y sus programas son bastante formativos a pesar de que los “progresista” consideran que toda opinión que no coincida con la suya es antidemocrática y retrógrada. Hoy mismo tuve ocasión de comprobar, una vez más, la calidad de los programas de la radio de Polanco. Se trataba del programa matinal “a vivir que son dos días” presentado por Angels Barceló (que sueña cada noche con la guerra de Iraq y con la maldad inherente a la figura de Aznar) Pues bien, en el fatídico minuto que se me ocurrió seleccionar la citada cadena, se debatía sobre selectividad y un contertulio argumentaba que no sabía por que motivo los adolescentes tenían que estudiar tanto, cuando lo que tenían que hacer a esa edad era divertirse y disfrutar de la vida (supongo que escuchando la SER, aunque eso fue una deducción propia) “El corrá” como diría Federico. Pues eso, a disfrutar, que la juventud es breve. Prosiguió Angels recordando con nostalgia los tiempos en que estudiaba todo el día antes. Y prosiguió otro contertulio afirmando que él había sacado la carrera sin estudiar, lo cual me hizo entender muchas cosas sobre su formación. Lo siguiente que hice fue apagar la radio.

Pero lo peor de éste país es el papel que se atribuyen a si mismos quienes se autodenominan progresistas. Son ellos, obsesionados con monopolizar todos los puntos de vista, los que se empapan en palabras como “diversidad”, “pluralidad”, “intercambio cultural” y demás sinónimos que se nos puedan ocurrir. Porque son el viento que hace avanzar el barco de la democracia. ¡Qué sería de nosotros sin Almodóvar, Bardem, Miguel Bosé y compañía! No obstante no se les puede negar que son duchos en el arte de la demagogia. Es una pena que parte de la sociedad española esté tan ciega como para no darse cuenta que estos “eruditos” no juegan con más argumento que el de siempre, el del relativismo moral y el de recurrir al pasado, a la guerra civil, al franquismo. Sin otorgarle una sola gota de mi simpatía al franquismo hay que reconocer que esta gente ha llegado a ser lo que es gracias al franquismo, porque hay gente que sigue basando sus razonamiento políticos en los términos izquierda y derecha o bueno y malo y creen que esta gente al estar en contra de lo malo es buena. Como si solamente ellos estuviesen en contra del franquismo... Curioso, y más aún si tenemos en cuenta que tiene más puntos en común con el franquismo el PSOE que el PP. Véase: corrupción, intervensionismo estatal, monopolización informativa y escaso respeto por quien opina diferente. Y es que no debemos olvidar que el PSE no condenó la agresión a Arcadi Espada o los abucheos a Rajoy cuando recientemente visitó Cataluña.

Ahí están, los demócratas, los defensores de la II República, de la pluralidad, el talante, el diálogo, la igualdad, los impulsores de la democracia y de la libertad (Almodóvar nos salvó al alertarnos de un posible golpe de estado del PP en la jornada de reflexión que el PSOE utilizó para manifestarse frente a sedes del PP) Y coherentes con todos esos principios de los que presumen, son capaces de dialogar con terroristas, de mofarse de las manifestaciones que organizan las víctimas, de dejar sin agua a Murcia mientras el agua del Ebro se vierte al mar. Los que quieren crear, basándose en los más altos principios de igualdad y justicia, una autonomías de primera categoría y unas de segunda, donde unos españoles van a tener unos derechos diferentes a los otros. Porque ni siquiera entienden de política. Francia, un país tradicionalmente socialista (de verdad y no de boca) se configura como un Estado centralista, jacobino, sin autonomías de diferente categoría. Cualquier francés soltaría una carcajada si le dijesen que un socialista es capaz de otorgar diferentes derechos a un parisino que a una persona de Lille o Nantes. Pero esto es socialismo español: Rubalcaba, Almodóvar, transexuales, diálogo con ETA, GAL, demagogia, el Koala, Polanco, ZP, el talante, la alianza de civilizaciones con terroristas musulmanes, manipulaciones de pruebas, manifestaciones en la jornada de reflexión, corrupción etc.

No pretendo comprender por que la izquierda sigue obteniendo tantos votos en Europa, y tampoco seré yo quien lo descubra cuando ni siquiera genios como Revel lo han conseguido. Pero al menos si intentaré hacerme oir con mi voto y mi palabra. ¡Basta ya, no se rían de nosotros! Al menos de los liberales que no les votamos. Un saludo.

NUMINA

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Marta
admin
16:37 ×

Gracias Numinia, por la presencia y aportación al otro lado. Reconforta leerte...

Tienes toda la razón del mundo, ciertamente. A veces escucho la Cadena SER, así como echo algún vistazo a El País, y cuando no una, otro, siempre acabó desconectando con una sensación de repetición y maldad insaciable: ¡con lo bello que es el silencio, para qué se me ocurriría...! Supongo que hoy en día es mucho más fácil prepararse para lucir un bonito palmero, apuntarse a uno de esos shows televisivos de triunfitos y acabar recolectando billetes en cualquier tertulia de experiencias paranormales (o rosas, que para el caso...). Así se premia el esfuerzo y el conocimiento. Cuando día tras día vemos a políticos de la talla del gran Pepín Blanco, ¿cómo vas a convencerle a un adolescente de que ha de esforzarse durante 5 años para obtener un papel firmado e ir a trabajar a cualquier oficina donde soportar 9 horas de trabajo diario y tener un solo mes de vacaciones? En efecto, el ciudadano no es más que un ente abstracto que existe a la hora de votar, de pagar impuestos, y de acudir al Mundial.

Sin complejos. Panem et circenses. Después de eso, a los políticos de turno y todos sus secuaces (esto es, actores varios, Organizaciones Gubernamentales, y otros Saltimbanquis S.A.) lo único que les interesa es tener entretenida a la población mientras se afanan en rellenar sus bolsillos. ¿Cómo? La televisión es el paradigma ("la violación de las multitudes", creo que decía Revel). Es quizá la razón de que todo ese entramado político-cultural-social sea ya una gran bola de gente a sueldo, cada vez más grande (en parte a causa del Estado de las Autonomías, cuyo ejemplo es evidente en Cataluña), porque está en sus manos cambiarlo, mientras la gente siga embobada con los Koala pertinentes, pague impuestos, y chitón.

No dejaría de ser un espectáculo hilarante, sino fuera porque somos sus víctimas. Víctimas de Gobiernos como el que ahora tenemos, en base a las mayorías siempre imprecisas y vulnerables a su libre albedrío. Mientras siga existinedo gente despreocupada, ignorante, cuyo único interés es la paga extra, las rebajas, la comunión del nene, y el marujeo bochornoso, seguirán existiendo Polancos y Zapateros, y éstos seguirán embobando a la población con el fin de perpetuarse bajo la máquina de billetes. Aquí paz y después gloria. Y entre tanto, la voladura de una de las Naciones más antiguas del mundo, con todas sus consecuencias. Mejor dicho, el Saqueo de España.

Siempre nos quedará París...

Un abrazo,

M.

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NUMINA
admin
22:33 ×

Gracias a ti, Marta, por tus palabras. Es una gran alegría para mí saber que mis opiniones pueden reconfortar a alguien porque así no tendré la sensación de que mis pensamientos caen en saco roto. Pero debes saber que resulta más reconfortarte encontrar blogs como éste que son capaces de conjugar a la perfección frescura literaria y denuncia; La denuncia de un mundo nihilista y vacío de valores que se me antoja incomprensible. Por suerte Internet me ha brindado la oportunidad de descubrir algunos blogs que, como éste, representan un grito de libertad.

Al margen de todo esto me gustaría comentar, a propósito de tu último párrafo, que “la gente despreocupada, ignorante, cuyo único interés es la paga extra, las rebajas, la comunión del nene, y el marujeo bochornoso” es la tónica general en los tiempos que corren. Suficiente muestra de ello son esas espantosas imágenes de gente que se agolpa a las puertas de cualquier tienda de ropa el día en que las rebajas son “inauguradas” oficialmente. Esas imágenes que tanto me horrorizan, aunque menos si cabe que las imágenes que nos muestra esa caja a la que llamamos familiarmente tele y que en ocasiones me veo con la tentación de deshacerme de ella cuando compruebo, para mi más absoluta desesperación, que a cualquier hora que la conectes la oferta televisiva es anticultural (ya ni siquiera acultural) y “basuril” Desde el Koala hasta programas en que gente hortera abre cajas que, para morbo de una audiencia enfermiza, ocultan cantidades de dinero junto con una serie de utensilios a cada cual más disparatado. Pasando por supuesto por el típico programa en que gente sin preparación (ni en cuanto educación ni en cuanto a modales) discute encarnizadamente sobre la vida de famosos que se ganan la vida a costa de las revistas que compran con sus ahorros los pobres infelices que les admiran en sus casas preguntándose como pueden tener tanto dinero. “Pues porque en parte se lo estáis dando vosotros a través de las revistas que compráis y que con el dinero que recaudan les pagan entrevistas" Es el gran círculo de la estupidez del famoseo, que es lo suficientemente autónomo como para retroalimentarse él mismo, sin necesidad de otra fuente de ingresos. Ya les gustaría a algunos estados en vías de desarrollo funcionar con tanta precisión y coordinación en cuanto a política económica se refiere.

Pero es el mundo que nos ha tocado vivir y que, desde mi postadolescencia, rechazo con toda mi energía. Como rechazo muchas otras cosas con las que debo convivir a diario. Simplemente la posibilidad de plasmarlas en un papel y la alegría que me produce saber que alguien emplea su preciado tiempo en leerlas, me hace más llevadero el trance. Al menos, si no lo consigo, sabré que habré intentado conservar alguna neurona cuando llegue a la edad adulta, algo, por otra parte, bastante milagroso en el mundo en que vivimos, que gira alrededor de una decadencia generalizada.

Lamento que mi atención deba centrarse ahora en otras cosas. Espero poder seguir leyéndoos con la mayor frecuencia posible y comentar algún artículo.

Un saludo para todos.

NUMINA

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Ethaw
admin
22:17 ×

Si tenemos que empezar a creer en Federico, permítanme que otras cadenas de gusto " distinto " tengan la misma consideración que la Confederación Episcopal. A partir de ahí discutamos...

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