La jaula cerrada



Ahí estás en el rincón,
con la mirada baja, el alma
que llora pedazos de lágrima,
mientras silente recuerdas
numeritos que se ahogan
en tu mar cuadriculada,
palabras sumergidas
en tu alma sepultada,
prisioneras de un concepto,
una idea... una cifra escapada.

Tienes un feliz amigo, un alma trastocada,
una poesía que se imprime y recicla,
una sonrisa sin vida, una estatua mediana,
y no te das cuenta, porque lo añoras,
añora tu alma a un alma hermana,
a una tierra sencilla,
sin fuego,
y despoblada.

En su viejo canastillo guarda
pirámides, juegos y bombillas,
los arroja en el fango y sonríe, camina,
parece que ríe y está perdida.
Mira para atrás y no recuerda,
si dejó algo, si dejó nada,
ni aun de la Nada se acuerda,
ya no se acuerda de nada.

En pos de risas azules vaga,
vaga en pos de colores y peluches,
escribe, recita, pinta y canta,
felizmente angustiada, casi harta,
de perseguir sombras inventadas,
de volver andando a casa
y encontrar una jaula cerrada.
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2 comentarios

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Marta
admin
14:27 ×

Y encontrar una jaula cerrada, pero llena de cojines que sopesan su soledad... y con el fregadero hasta los topes de platos de comidas pasadas. Toca fregar.

Fantástico Samuel. Mantienes la belleza y la limpieza ésa que tanto me gusta en tus versos.

Un abrazo.

P.S. Mi módem va de mal en peor, funciona cuando le apetece. No te preocupes, llega la primavera y la alergia le vuelve a afectar.

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Ruth
admin
16:48 ×

Vaya, nunca había leído ninguna poesía tuya y espero encontrar más por ahí porque me ha gustado mucho.
Un saludo

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