Navidad: días de mazapán y bonitos pensamientos

Se despereza la mañana con un no sé qué fantasmagórico que me incita a levantarme, enfundar mis pies en las zapatillas e ir derecho al ordenador. La radio no ha sonado esta mañana, afuera hace ese frío invernal que también había ayer pero que adquiere ahora tintes de sueños navideños. Las calles se pintan de color, aún no han apagado las luces y la gente todavía no se ha despertado. Recuerdo que no escribo desde hace días, que he descuidado a mis lectores por causas de fuerza mayor y echo de menos esta mi segunda vida de internauta. Enciendo el ordenador y contemplo el silencio sepulcral de mi fondo de pantalla. Me quedo pensativo. Ahora que existo, no hay nada que hacer.

¿Qué le contaría yo a mi querido lector, enguantado en su batín azul y tomando su café templado mientras divaga sobre su futura identidad de delincuente? Vanas consolaciones puedo transmitirle, en esta época de melancolía, si bien le diría que procure apartar la vista de este mundo cerril y vacuo que cada día nos interpela, nos señala con el dedo, nos atribuye los más viles pecados y encima se cobra las multas por adelantado. Váyase a uno de esos hogareños salones de familia donde se celebra la nochebuena y en la sobremesa se debaten asuntos de la alta política nacional. Desahóguese. Fíjese bien en los trozos de conejo que hay en el plato y piense en Zapatero cuando le hinque el diente. Cierre los ojos, apriete los labios y observe esa delicada y sugestiva sonrisa de despreciable monclovita que le tienta «Hazlo, hazlo...». ¿La ve? ¡Hagámoslo! ¡Lo dice el Ministerio! Comamos sin prejuicio ni aversión por el pobre animal que nuestro Gobierno recomienda que devoremos. Estas navidades, el amor propio del liberal que todos llevamos dentro nos reclamará un poco de rebeldía y puede que hasta alguna inelegancia. Seremos parcos en las propinas en los cafés, como lo hemos sido hasta ahora, o quizás nos dé por hacer una excepción por aquello de la navidad, y llenaremos nuestra mesa de suculentos y tradicionales pavos. O pollos. O lo que permita el bolsillo.

Traspasaremos un nuevo año, recordaremos épocas pasadas en la que nuestros políticos no nos hacían tanto reír y sentiremos lástima por aquellas almas elevadas que no saben reconocer un chiste y se lo toman por la tremenda. Quien tenga tiempo, quizás leerá algún libro que le lleve a circunstancias más agradables, se reunirá con la familia a recomponer lazos y saldrá en nochevieja de parranda a estrechar distancias y proclamar brindis tras las doce campanadas. A los que ha tocado el gordo, y el flaco, quizás lo celebren por todo lo alto, con mucha fanfarria y poca poesía, con felicidad pero sin espíritu y encanto. Se prodigarán besos cuando aún tengan las uvas en la boca, fieles a la grotesca confianza en la suerte que entretiene tanto a los creyentes. Los predicadores del anticonsumismo volverán a sus tribunas, los consumistas continuarán repitiendo lo que ya sólo es costumbre. Los periódicos no publicarán nada ese día. Habrá sonrisas, miradas, lastimeros monólogos y el gran patriarca volverá a renegar del mundo y sus placeres desde el sillón en el que, mando de la tele en mano, se siente juez supremo.

Llegarán los reyes orientales con su roscón y sus camellos, trayendo un mensaje de paz y alianza entre civilizaciones, pero pocos y erróneos regalos. Papá Noel, ese gordinflón que según la marca de móviles que le pague cambia de color, como si de un camaleón se tratara, escapará en su trineo hacia alguna estrella lejana con su ronco jajaja que no sabemos si es deje nórdico-celestial o afectada burla de este esperpento festivo que a nosotros nos parece tan simpático y alegre. Algunos pobres tarados, como siempre reaccionarios cristianos fanáticos ultraconservadores, celebrarán que el niño Jesús nació en un pesebre de Belén. Unos entenderán algo, quizás, otros puede que lo hagan por obligación moral, tradición y costumbre, placer estético o presión ambiental, pero nadie se acordará de ellos. A mí lo que más me gusta de esta fiesta, a parte de la reflexión y el embrujo poético, que luchan entre sí, es que me hace consciente del paso del tiempo. El capricho adquiere un significado inmaterial, casi místico, que sólo en estas fechas me resulta enjundioso.

Como cada mañana, después de encender el ordenador, salgo a por el periódico. Esta vez le digo a la quiosquera un repentino “feliz navidad” que ella agradece y devuelve con una sonrisa triste y que se dijera una convención. Pero lo digo con gusto, saboreando ambas palabras, porque cada vocablo que escapa de mi boca ha supuesto un esfuerzo enorme que me hace dueño de una ilusión, una satisfacción interna, un sentimiento de heroicidad que mi razón no deja de considerar ridículo. ¿Qué me estará pasando? La vida es odiosa, me repito (sin creerlo), mientras hojeo el periódico, y todo lo que antes se me antojaba una incomodidad, ahora sabe a mazapán. Será que me estoy volviendo niño y ya no sé lo que digo. ¿Sabían que en marzo hay elecciones?
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5 comentarios

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Pikatoust
admin
23:50 ×

Suelo pasar el año renegando de las fiestas navideñas, pero cuando llegan me resulta imposible luchar contra ese espíritu que lo envuelve todo y me dejo llevar. A veces se vive muy agusto disfrutando de las pequeñas cosas que tan rápido se acaban...

Felices fiestas y un abrazo!

MER

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El Cerrajero
admin
18:00 ×

Estas fiestas son de los Reyes Magos y no de ese gordinflón advenedizo que hasta aparece de amarillo en un anuncio de tónica.

¡Feliz Navidad!

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Samuel
admin
09:50 ×

Feliz Navidad a ambos. Os deseo lo mejor para el próximo año.

Un saludo,

Samuel.

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13:40 ×

La Navidad es mi época favorita del año con diferencia. Por eso me es agradable leer artículos tan hogareños y cálidos como éste, al calor de la lumbre y pensando en una buena cena con familiares y amigos.

Nada de conejo, Samuel, y aguinaldos generosos. El Ministerio puede fastidiarse. Y en marzo, en efecto, espero que sus actuales gestores se lleven una lección.

Un saludo, Feliz Navidad y que el 2008 le sea propicio y le resulte pleno de éxitos.

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10:44 ×

Os invito a visitar una de las reflexiones más lúcidas sobre la Navidad:

http://www.ynestrillas.blogspot.com/

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Feliz Navidad a todos.
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http://antorchanegra.blogspot.com/

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