Desértica

Ella siempre quiso tocar las estrellas con la mano. Pero muy pronto se daba cuenta de que no podía. Con sus tíos, con sus abuelos, siempre fue muy simpática y graciosa. Tenía unos mofletes muy grandes y rojos, movía mucho las manos, andaba de un modo tan divertido que hacía reír a todo el mundo. Toda ella era blanca. Y su voz como el canto apacible de un pájaro perdido a la media tarde. Era dulce, a todos les gustaba cuando estampaba sus labios inocentes, castizos, en la piel agradecida; sabía a bosque unas veces y otras a tierra mojada. Arrancaba sonrisas con la sencillez de su laconismo, su euforia infantil, su despiadado gesto de enfado, su carcajada. Aquella noche, cuando paseábamos, lo perdió todo cuando de pronto una monstruosa abstracción se apoderó de ella y de sus ojos. Su llegada fue psicótica, desértica, como si en aquellos lugares penumbrosos observase fantasías distintas que las que veíamos los demás mortales, evadida en su desdicha, sumergida en el resquicio de sus viejas llagas, por las que asomaba de cuando en cuando la forma inconfundible de un corazón roto, abandonado a su suerte en una habitación solitaria de tiznes rojizos, donde ya sólo quedaban una calavera, una peonza y los fragmentos de un reloj de cuco desperdigados por el suelo.
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5 comentarios

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M.Flores
admin
13:27 ×

Uf!! precioso como escribes. Un relato hecho de la misma vida. Así estamos todos entre la realidad y la alucinación.
Besos amigo.

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18:56 ×

Gracias, M. Flores. La pena es que no tengamos todos las mismas alucinaciones, o despertemos unos antes que otros.

Saludos y besos.

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Anónimo
admin
21:46 ×

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22:35 ×

http://www.youtube.com/watch?v=UzzCthKw_C0

Desierto: dícese de la letra incomprendida y noctámbula, repleta de ínfulas y de historias secretas que se escriben detrás de una melodía.

PD: de regalo, canción recién descubierta por la radio; como tu blog (también recién descubierto). Sigue componiendo versos. El mundo necesita palabras vivas, no letritas guardadas dentro de la mesilla de noche.

Marta

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16:15 ×

Marta, muchas gracias por la canción. Ignoro lo que hay detrás de las personas, pero para eso se inventaron las palabras; para embrollarlo todo todavía más y tratar de escabullirse en el desconcierto, sacando de mucho sufrir los entes vivos que llevamos dentro; aquí un recuerdo tan crudo como un trozo de cara que me hubiese arrancado hará un momento, o aquí una imagen tan real como un corazón viejo que todavía late, o aquí una pierna que todavía pega patadas, o una boca que habla sola, o yo que sé. Es la única forma de sobrevivir. Arrancarse de la carne pedazos de poesía, que son como pedazos de la vida.

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